¿Cuál es la diferencia entre biodegradable y compostable?
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En la actualidad, existe una amplia variedad de productos biodegradables y compostables en el mercado. Sin embargo, el uso generalizado de estos términos puede generar confusión, por lo que resulta fundamental comprender en detalle su significado y diferencias.
¿Qué es un producto biodegradable?
Un producto biodegradable es aquel que puede descomponerse de forma natural gracias a la acción de microorganismos presentes en el entorno, como bacterias, hongos y algas.
Es fundamental tener en cuenta que la biodegradabilidad siempre depende del medio en el que se evalúe (suelo, agua o compost), ya que las condiciones ambientales influyen directamente en el proceso.
En el caso del compostaje industrial en condiciones aerobias (con presencia de oxígeno), un material se considera biodegradable cuando los microorganismos lo transforman en dióxido de carbono, agua, sales minerales y nueva biomasa. Para cumplir con los criterios habituales, debe alcanzarse al menos un 90 % de biodegradación en un periodo igual o inferior a 180 días, a una temperatura controlada de 58 °C ± 2 °C.
Existen normas estandarizadas que permiten verificar la biodegradabilidad de los productos, como las normas ISO, EN o ASTM. Algunos ejemplos podrían ser los siguientes:
- UNE-EN ISO 14855, para evaluar la biodegradación en medio compost.
- UNE-EN ISO 17556, para biodegradación en suelo, generalmente a 25 °C y con una duración máxima de hasta 2 años.
- UNE-EN ISO 14852, que establece condiciones de laboratorio para la biodegradación en medio acuoso, a temperaturas de entre 20 °C y 25 °C, con una duración aproximada de 6 meses (ampliable según el caso).
- ASTM D6691, que evalúa la biodegradación de materiales plásticos en ambientes marinos, a una temperatura de 30ºC y con una duración aproximada entre 10 a 90 días (ampliable según el caso).
En definitiva, para poder afirmar que un producto es biodegradable, debe superar ensayos de laboratorio específicos en el medio correspondiente, siguiendo los estándares citados anteriormente.
¿Qué es un producto compostable?
Un producto compostable es aquel que puede degradarse biológicamente en condiciones de compostaje, transformándose en dióxido de carbono (CO₂), agua, compuestos inorgánicos y biomasa. Este proceso debe producir un compost de alta calidad, sin generar residuos tóxicos y sin que se distingan visualmente fragmentos del material original.
A diferencia de la biodegradabilidad, la compostabilidad implica no solo la descomposición del material, sino también su integración segura en el compost, garantizando que no tenga efectos negativos sobre el medio ambiente ni sobre el crecimiento de las plantas.
Para poder afirmar que un producto es compostable, debe cumplir con los requisitos establecidos en normas específicas. Centrándonos en la norma UNE-EN 13432, que define el esquema general de ensayos aplicable a envases y embalajes. Estos ensayos incluyen:
- Caracterización química del material, para verificar la ausencia de sustancias peligrosas.
- Biodegradación en condiciones de compostaje (según ISO 14855), para evaluar el grado de degradación biológica.
- Desintegración a escala piloto (según ISO 16929), que analiza la fragmentación del material durante el proceso de compostaje.
- Ensayos de ecotoxicidad en plantas superiores (según OECD 208), para asegurar que el compost obtenido no afecta negativamente al desarrollo vegetal.
En conjunto, estos requisitos garantizan que un material compostable no solo se degrada, sino que además contribuye a la obtención de un compost seguro y de calidad.
Diferencia entre plástico biodegradable y compostable
A partir de las definiciones anteriores, se puede afirmar que todo producto compostable es, por definición, biodegradable. Esto se debe a que la compostabilidad exige cumplir un conjunto completo de ensayos que incluyen la caracterización química, la biodegradación en condiciones de compostaje, la desintegración del material y la ausencia de efectos tóxicos en el compost resultante.
Sin embargo, no todo producto biodegradable es compostable. Un material biodegradable únicamente ha demostrado su capacidad para descomponerse en un determinado medio y bajo condiciones específicas, pero no necesariamente cumple con los requisitos adicionales que garantizan su correcta desintegración ni la calidad del compost generado.
En resumen, la compostabilidad es un concepto más exigente, ya que no solo implica biodegradación, sino también la integración completa del material en el proceso de compostaje sin generar efectos negativos para el medio ambiente.
Certificaciones de compostabilidad
Los productos certificados como OK Compost INDUSTRIAL están diseñados para ser tratados en plantas de compostaje. Por ello, deben depositarse en el contenedor marrón (residuos orgánicos), donde se gestionan en condiciones controladas para obtener compost de alta calidad.
Por su parte, la certificación OK Compost HOME garantiza que el producto puede compostarse en condiciones domésticas. Aunque los ensayos de laboratorio son similares en ambos casos, en el compostaje doméstico se trabaja a temperaturas más bajas y con tiempos de degradación más largos.
Es importante destacar que un producto biodegradable o compostable no está diseñado para ser abandonado en el entorno (ciudades, campo, ríos, lagos o mar). La biodegradación solo está garantizada en condiciones específicas y controladas, como las del compostaje. Fuera de este contexto, no se puede asegurar su correcta degradación ni su impacto ambiental.
En este ámbito, AIMPLAS cuenta con el reconocimiento de organismos de certificación como TÜV Austria, DIN Certco y Biodegradable Products Institute (BPI) para realizar estos ensayos.
Además, estos ensayos están acreditados por ENAC, conforme a esquemas de compostabilidad basados en normas como UNE-EN 13432, UNE-EN 14995, ISO 18606, ISO 17088 y ASTM D6400. De este modo, AIMPLAS pone a disposición de las empresas las herramientas necesarias para certificar sus productos como compostables.
Certificaciones de biodegradabilidad
En el caso de los productos biodegradables, existen certificaciones específicas según el medio en el que se evalúa su degradación, como el suelo (especialmente en aplicaciones agrícolas), el agua dulce o el medio marino. Estas certificaciones verifican que el material puede biodegradarse en condiciones concretas y bajo parámetros controlados.
No obstante, el hecho de que un producto sea biodegradable en un determinado medio no implica que deba abandonarse en él de forma intencionada. La correcta gestión de los residuos sigue siendo fundamental para garantizar el buen funcionamiento del sistema y minimizar el impacto ambiental.
En AIMPLAS ponemos a disposición de tu empresa las herramientas necesarias para certificar tu producto. Contacta con nosotros.