26/10/2021

Ensayos para evaluar texturas y defectos superficiales en recubrimientos

Categoría: Control de calidad de productos plásticos y polímeros

La textura es una propiedad de la superficie de una pieza. Se puede apreciar al tacto y también visualmente, por tanto afecta a su estética. Se trata de alteraciones repetitivas o aleatorias de la superficie nominal de la pieza y las características más habituales que pueden caracterizarla son:

La rugosidad y las propiedades superficiales

La rugosidad consiste en el estudio de las irregularidades de una superficie, que puede ser un plástico, un metal, un recubrimiento, etc. Hay una gran variedad de propiedades, como el coeficiente de fricción, las propiedades auto limpiantes, antifouling, hidrófobas, etc. que están estrechamente relacionadas con la rugosidad de la superficie.
Existen varias normas que describen los parámetros que permiten cuantificar la rugosidad. Algunas son internacionales, como la ISO 4287 y la ISO 16610-21. Otras son nacionales, como las normas alemanas DIN 4762 y DIN 4777, las japonesas JIS B0601, JIS B0610, JIS B0651 o la americana ANSI/ASME B46.1.
Hay varios parámetros que describen las propiedades de rugosidad. Los más importantes son tres: el Ra, Rz y Rq.

Importancia de la rugosidad en aeronáutica y automoción

En el sector aeronáutico la adhesión de hielo sobre las aeronaves provoca un mayor consumo de combustible. Para evitar este efecto, los recubrimientos antihielo abren la puerta a mejorar la eficiencia de los vuelos. Si comparamos un recubrimiento o material con la misma naturaleza química, se observa que, si el acabado presenta mayor rugosidad, la adhesión de hielo es generalmente mayor, por lo que empeora la eficiencia energética. Esto se puede deber a que el hielo se pueda anclar con mayor facilidad a los poros del recubrimiento, necesitando así mayor fuerza para retirar el hielo adherido.

En el sector automoción el acabado estético de las piezas es de vital importancia. Una superficie con mayor rugosidad provoca reflexión difusa y, por lo tanto, menor brillo. Este acabado se puede controlar con el texturizado en los moldes de inyección o con el uso de recubrimientos. Las superficies, cuando envejecen o cuando sufren abrasión, presentan mayor rugosidad, lo que se traduce en reflexión difusa y menor brillo.

Defectos superficiales

Cualquier defecto o contaminación que se produzca en la formación de la película, afectará al aspecto final y a las propiedades protectoras del recubrimiento. Por esto es importante detectarlos, bien con una simple inspección visual de la superficie o bien mediante un análisis de la superficie con ayuda de una lupa o un microscopio.

AIMPLAS tiene una amplia experiencia en el estudio de superficies y superficies recubiertas. Si tienes cualquier necesidad no dudes en contactarnos.

Joan Giner.  Laboratorio de Automoción y Transporte de AIMPLAS

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