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Tecnologías

Polímeros antimicrobianos

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¿Qué significa antimicrobiano?

Antimicrobiano es toda sustancia ya sea natural o sintética capaz de inhibir el crecimiento o eliminar un amplio espectro de microorganismos: esto incluye bacterias, moho, hongos e incluso virus. Con un espectro tan grande de posibles microrganismos patógenos es muy importante utilizar el producto antimicrobiano correcto para tener la selectividad deseada y una actividad óptima. Por ejemplo, un antibacteriano es aquella sustancia que, solo es eficaz contra las bacterias y por tanto no afecta al resto de microorganismos.

Existen múltiples estrategias para obtener una actividad antimicrobiana, aunque encontramos muchas sustancias con este efecto, la forma en que funcionan, actúan o duran no es universal y sus mecanismos de acción son muy diversos. Cada estrategia tiene sus ventajas y desventajas y depende del material usado y del proceso para incluirlo en el material final.

Ejemplos pueden ser la inclusión de óxidos y iones metálicos (como plata, cobre, zinc) o de productos encapsulados para una liberación controlada en el tiempo. La definición de ‘antimicrobiano’ se refiere al hecho de tener un efecto sobre uno o más microorganismos, pero cabe mencionar que el término no es una medida de su rendimiento.

Finalmente, en los últimos años, diferentes microorganismos han demostrado la capacidad de desarrollar una resistencia frente a los antimicrobianos (AMR, del inglés AntiMicrobial Resistence), comúnmente utilizados, afectando a su eficiencia. Esta capacidad se obtiene a través de la producción de biopelículas que los aíslan del entorno permitiendo que puedan replicarse hasta que la colonia está lista para dispersarse y seguir creciendo en otras superficies afectadas. Es por ello que, productos capaces de permear o romper estas biopelículas (llamados antibiofilm o antibiofouling) están cogiendo una mayor importancia, sobre todo en el sector sanitario.

Nuestras soluciones

Diseño de nuevos materiales y productos antimicrobianos

Diseñamos nuevos materiales o aditivos antimicrobianos, incluyendo la caracterización de los materiales y productos resultantes. El campo de aplicación incluye polímeros termoplásticos y termoestables, composites y recubrimientos.

Evaluación de la actividad antimicrobiana

Evaluación de la actividad antibacteriana de materiales plásticos. Estos análisis se realizan bajo la norma ISO 22196:2011: Measurement of antibacterial activity on plastics and other non-porous surfaces, en la cual se emplean como cepas de referencia Staphylococcus aureus (Gram positiva) y Escherichia coli (Gram negativa). Esta norma es la que especifica el método de evaluación de la actividad antibacteriana de los plásticos previamente tratados o de otras superficies no porosas de los productos (incluidos los productos intermedios) que hayan sido tratados con aditivos y cuya actividad se quiera verificar.

Evaluación de la actividad antiviral de materiales plásticos. Estos análisis se realizan bajo la norma ISO 21702:2019: Measurement of antiviral activity on plastics and other non-porous surfaces, en cual se emplean dos virus, uno relativamente sensible (Influenza A – H3N2) y otro más resistente (Calicivirus felino). De manera similar a lo explicado previamente, este ensayo permite evaluar la actividad antivírica en plásticos previamente tratados o otras superficies no porosas, en este caso se puede testar la eficiencia también contra otras cepas víricas de interés como: Adenovirus, Norovirus y Poliovirus. También se puede ensayar la actividad sobre coronavirus (como TGEV o HCoV-OC43).

Sectores de aplicación

La OMS ha declarado que la resistencia a los antimicrobianos es una de las 10 principales amenazas de salud pública a las que se enfrentará la humanidad, por lo que son muchos los sectores implicados y quienes pueden verse involucrados en la tecnología de los antimicrobianos. Los sectores más directamente afectados son claramente el sanitario y la industria alimentaria, donde la presencia de microrganismos patógenos puede crear un grave riesgo a la salud. Dichos sectores no son los únicos afectados, ya que otros como el packaging (envase activo), el sector de la construcción (pinturas y barnices) y el sector de la movilidad (especialmente transportes públicos) presentan una creciente demanda de productos con dicha actividad. Finalmente, el sector agrícola también está presentando un fuerte empuje en el desarrollo de productos anti-plagas, sobre todo con un enfoque a las soluciones biobasadas.