Este es un tema que suele causar confusión. La pregunta más común es ¿si se realizan los ensayos de migración en condiciones que cubran por ejemplo un calentamiento puntual hasta 100ºC o que cubran aplicaciones en caliente hasta 121ºC, significa que el envase es apto para calentamiento en microondas? Debemos tener en cuenta que son dos aspectos diferentes, uno es cómo afecta el calentamiento desde el punto de vista de la seguridad alimentaria del envase, y el otro aspecto es cómo afecta el calentamiento a la integridad física del envase y su manipulación.

Seguridad alimentaria del envase

La seguridad alimentaria se verifica mediante los ensayos de migración regulados por el Reglamento (UE) 10/2011. Este Reglamento no recoge de forma específica el calentamiento en microondas, por lo que dependiendo del uso para el que se haya diseñado el envase, hay que definir las condiciones de ensayo, las cuales dependerán de la temperatura que se alcance en la interfase entre el alimento y el envase durante el tiempo de calentamiento requerido, a la potencia del microondas para la cual se ha diseñado el envase.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de definir las condiciones de ensayo es si el envase va a ser de un solo uso, o si se ha diseñado para ser reutilizable, ya que en este caso los ensayos se deben realizar por triplicado y verificar que la migración (tanto global como específica) disminuye entre los sucesivos contactos.

Por tanto, si el envase está pensado para calentamiento en microondas ya sea para un solo uso como para uso repetido, es muy importante definir correctamente los ensayos de migración, que permitan tener la certeza que el envase va a ser seguro y no va a suponer un riesgo para la salud.

Según el borrador de la guía técnica para el cumplimiento de los ensayos (preparado por el JRC: Joint Research Center, European Commission), al que AIMPLAS ha podido tener acceso, se considera que, por ejemplo, las condiciones normalizadas de ensayo OM2 cubrirían una descongelación y/o calentamiento de comida en horno microondas, y que las condiciones normalizadas de ensayo OM5 cubrirían un cocinado en horno microondas cuando la temperatura pueda exceder los 100ºC. (Este borrador versión 24.08.2016 no ha sido confirmado ni publicado todavía).

Integridad física del envase y su manipulación

El otro aspecto es la integridad física del envase y la seguridad de su manipulación tras el calentamiento. El recipiente debe estar diseñado especialmente para soportar las temperaturas altas del microondas. En este caso se pueden realizar ensayos acordes a la Norma UNE-EN 15284:2007. Consisten en someter al envase a dos periodos de calentamiento sucesivos (uno corto y uno largo) en un horno microondas. La duración de ambos periodos depende de la potencia del microondas utilizado y se determina con anterioridad según viene definido en la norma.

Tras el periodo corto, se comprueba la temperatura de las zonas de manipulado que no debe superar la temperatura recomendada por la norma para este periodo de tiempo, y tras el calentamiento largo, se realiza una evaluación visual de la estabilidad física del envase en busca de posibles defectos, así como la capacidad de ser reutilizado, en caso de que el envase se haya diseñado para tal función.

Relacionado con la resistencia al uso en horno o microondas, se puede utilizar un símbolo que indique que el envase es apto para este tipo de uso. En la mayoría de los casos el símbolo se acompaña de la temperatura máxima de uso. Se trata de la temperatura máxima que puede soportar el envase sin sufrir daños o deformaciones. Estos símbolos no están estandarizados a nivel legal, pero deben ser comprensibles y no inducir a error al consumidor. Ejemplos de símbolos de aptitud para calentamiento en microondas:

Iconos calentar en microondas
La conclusión es que, aunque se realicen los ensayos de migración en condiciones de ensayo que cubran un calentamiento en microondas, no es argumento suficiente para decir que el envase físicamente es apto para calentar en microondas, si no se ha realizado con anterioridad el ensayo correspondiente, para verificar que el envase tras el calentamiento no sufre ningún deterioro, deformación o rotura que impida su manipulación y correcto uso. No debe confundirse la aptitud funcional del envase para su uso en horno o microondas, con los ensayos de migración relacionados con la seguridad alimentaria.

En AIMPLAS ofrecemos asesoramiento y realizamos tanto ensayos de migración como de resistencia al calentamiento en microondas.

Mª José Muñoz Garcés

Laboratorio de Food Contact & Packaging